Mensaje Comité Central Israelita Iamim Noraim 5772

06/Oct/2011

CCIU

Mensaje Comité Central Israelita Iamim Noraim 5772

Hemos comenzado un nuevo año, el 5772.Las altas festividades de nuestro calendario son, por sobre todo, un momento apropiado para hacer un Jeshbon Hanefesh, un balance: en primer lugar, de cada uno consigo mismo. Pero también es una buena ocasión para hacer un repaso del año que pasó.
Como judíos uruguayos celebramos, al igual que cualquier habitante de este país, el bicentenario de nuestra querida Republica Oriental del Uruguay. Fecha por demás significativa. En este contexto recordamos que, no hace mucho tiempo, conmemorábamos los 100 años de vida judía en el Uruguay. Como así también los 70 años de nuestro Comité Central Israelita.
Plenamente identificados e integrados con el quehacer nacional anhelamos lo mejor para este tan querido país.
Como así también para Medinat Israel, el Estado de Israel en el cual el destino se juega día a día. Un Israel en el cual el tema social también ha pasado a ser motivo de lógica preocupación. Un Israel donde aún aguardamos, con fe y esperanza-es lo último que debemos perder-el retorno de Gilad Shalit sano y salvo, luego de más de cinco años de interminable cautiverio.
Comienza el año 5772 con el tema palestino muy candente, reiterando la postura- que incluso los gobernantes israelíes de la orientación que sea-vienen diciendo desde hace mucho tiempo: dos estados para dos pueblos. Pero con reconocimiento mutuo, con reconocimiento de Israel como estado judío, con fronteras seguras y reconocidas, con derecho a vivir en seguridad y en paz. Más allá de los buenos oficios de las Naciones Unidas y de países intermediarios, la paz-aun muy lejana, lamentablemente-solamente se logrará algún día como resultado de conversaciones directas entre las partes. Demás esta decir que, renunciar al terrorismo por parte de cualquier facción palestina es una condición sine qua non. Y si bien, buena parte de la solución de este amargo e interminable conflicto está en manos árabe-palestinas, lo que dependa de Israel-y hay aspectos cuya resolución depende de Israel-confiamos que sea hecho de la mejor y más justa manera posible.
Aunque la espada de Damocles de Irán sigue amenazando, no solo a Israel sino a toda la región, confiamos igualmente en que la primavera árabe, que despertó hace ya unos cuantos meses y aún no culminó, traiga el bienestar a todas las naciones árabes de la región, una buena dosis de democracia también y, por qué no, ayude a solucionar el conflicto entre Israel, el mundo árabe y los palestinos.
En este contexto, es importante mencionar que se cumplen por estos días, treinta años del asesinato de Anwar el Sadat, Presidente egipcio el cual, con una buena dosis de realismo político, llegó a la conclusión de que no había otra salida que hacer la paz con Israel. Y la hizo.
También se cumplen treinta años de la desaparición física de Moshe Dayan, quién-más allá de sus logros militares-también fue un artífice en los Acuerdos de Paz con Egipto. Acuerdos que, esperamos, continúen vigentes, para beneficio de todas las partes.
Hemos mencionado a Uruguay e Israel. Miramos con nostalgia el pasado no tan lejano. Si bien somos conscientes de que el contexto internacional ha cambiado hace tiempo-particularmente el latinoamericano-si bien también somos conscientes que hay factores que enturbian como así también intereses políticos y económicos de por medio, confiamos que en un futuro no muy lejano, las relaciones entre Uruguay e Israel vuelvan a ser lo que en algún momento fueron.
Comienza un año nuevo en el cual podemos decir que, por un lado, los avances científicos y tecnológicos se encuentran a la orden del día. Pero el progreso moral y social no ha ido paralelo a esos avances .Aun queda mucho por hacer en el terreno de los Derechos Humanos, lucha contra el racismo y toda clase de discriminación, justicia social y paz universal.
Anhelamos fervientemente que, en este año que se inicia, se vayan dando por lo menos pasos (ya sería importante) para ir solucionando los graves problemas que aquejan a la humanidad. Lo cual depende no solamente «del otro».Depende de cada uno de nosotros.
«Cada judío es responsable el uno por el otro» Sin duda. Pero además no olvidemos que cada ser humano es responsable por cada ser humano.
Que sea este un año de reconciliación y paz. Recordemos la siempre vigente frase de nuestros sabios del Talmud, de bendita memoria.:
«Quien es poderoso? Aquel que convierte al enemigo en un amigo».
GMAR JATIMA TOVA!